DIALOGOS CON EL PATRIMONIO. RESIGNIFICAR CONCEPCIONES
Roser Calaf de Universidad de Oviedo y miembro del ICOM
Plantear y desarrollar cada conversación fue una tarea a la que me sometí con la certeza de tratar de incorporar nuevos planteamientos ante los posibles recorridos que actualmente abordan los museos y sitios de patrimonio Alice Semedo, de la Universidad de Oporto y Pilar García Cuetos, de la Universidad de Oviedo ofrecen la primera conversación “Museos en transformación. Complicidad con la ciudadanía y otros desafíos del presente”. Organizó la Cátedra Concepción Arenal de Universidad de Oviedo siguiendo pauta de Agenda 2030. Día 23/10/2025, en Aula Magna, Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo.
Solo se presentan algunas notas del dialogo. Pilar Cuetos sitúa la perspectiva actual desvelando situaciones en tela de juicio y Alice Semedo ofrece una perspectiva que plantea un futuro donde aparecen sugerencias cercanas a la utopía. Sin duda ofrecen respuesta al título “Museos en transformación. Complicidad con la ciudadanía y otros desafíos del presente”. Hasta aquí mi voz.
¿Cuál es el papel de los museos en la Cultura y en general, en la sociedad? Es una de las cuestiones fundamentales que se intentaron responder. Así, el diálogo desvelaba ideas muy acordes con el enunciado – Museos en transformación. Se ofrecieron argumentos que poseían el poder de una respuesta que superaba conseguir audiencias en los museos, no tanto por el valor del prestigio de colecciones o la cantidad de visitantes; por el contrario buscar el hacer frente a otras opciones. También, ir más allá de los planteamientos donde la “digitalización intensa es método” para la conquista de públicos. Alice Semedo nos convocaba “proponer gestos” de transformación de los museos: “escuchar antes de intervenir “; producir conocimiento con las personas y no sobre ellas”; “transformar la mediación en práctica curatorial”; “reconfigurar el valor público desde la relación”; “cuidar como acto político” y “hacer de la esperanza un método” . Ideas que ofrecían respuesta al argumentó como los museos pueden ser: “actores esenciales para facilitar esa transformación en clave de sostenibilidad, aunque no exista un ODS que se refiera directamente a la Cultura”; fue la voz de María Rosario Alonso Ibáñez, que cómo directora La Cátedra Concepción Arenal lo defendía,
Pilar García Cuetos sugirió que los museos son instituciones que “necesariamente interactúan con la sociedad y tienen el mandato de generar conocimiento”, y no sólo estar dirigidos a un público elitista como fue tradicionalmente. En los museos, dijo García Cuetos, “se han roto los límites tradicionales y se interactúa de forma diferente”. Otro problema que planteaba cómo certeza del seguimiento de cuestiones existentes: “es la ética en torno a la cuestión de la devolución o no de los bienes que en algunos casos fueron extraídos de su país de origen o de su entorno original y son expuestos en otro museo”. Porque, además, “nunca hay un discurso neutro en un museo, nunca hay una lectura inocente”, hay una interpretación de ese legado. Y en su opinión, esa lectura debe favorecer una ciudadanía crítica y una sociedad igualitaria.
García Cuetos señaló que España está adherida al Convenio de Faro, que debe marcar el siglo XXI, y que dice -entre otras muchas cosas- que el patrimonio forma parte de la identidad de una comunidad. “La comunidad patrimonial está compuesta por esas personas que valoran y tienen intención de transmitir, apoyados por la interacción con los poderes públicos” y por tanto es una responsabilidad de esos poderes.
Los museos, para Pilar Cuetos, “buscan establecer una conexión emocional con el público” y en este sentido se debe pasar del museo interactivo al museo “integrador”. Ya existe de hecho un movimiento social, que favorecen la difusión de contenidos relacionados con el patrimonio en el que existe un papel activo del público. Y, es un ejemplo significativo la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias, que realiza apoyo en: la difusión, edición de catálogos, adquisición de obras etc. También, se mencionaron otros colectivos.
Ante la cuestión ¿original o copia? muchos museos como Altamira o Lascaux crean reproducciones para proteger los originales. Estos dos ejemplos son de gran efectividad. Hay casos en los que obras arrancadas de su lugar inicial, expuestas de nuevo en otro espacio son objeto de consideración – ya están en un entorno “de UCI” – y sería imposible devolverlas a su lugar original sin destruirlas. Es posible reproducir estas obras mediante la tecnología y recrear algunas piezas para el público en 3D u otros recursos museográficos cómo solución.
Por último, Pilar Cuetos habló de los derechos culturales como prioridad. “La constitución reconoce que tenemos derecho a la vida cultural, acceso pleno a la cultura. Física, sensorial y cognitiva; seguimos sin garantizar que cualquier persona pueda acceder de manera autónoma a esos espacios”. La equidad, la última frontera por cruzar, no es lo mismo que igualdad, las necesidades no son iguales, concluyó.
Alice Semedo planteó el concepto de “complicación, un modo de estar en el mundo y que el museo no sea observador, sino participante de las tensiones del presente”. Es, dijo, hablar de ética, cuando “el museo no se limita a representar el mundo, tiene que habitarlo con todo lo que ello implica”. Hay, para la profesora portuguesa, “conflicto pero también esperanza y la transformación comienza aquí, cuando tienen conciencia, sentido político y responsabilidad”.
Para Semedo, la representación e incluso la crítica han dejado de ser suficientes. Los museos “tienen que ser capaces de actuar, de construir conocimiento y transformar la crítica en acción política y ética”, y esa transformación requiere un cambio de eje. “Durante mucho tiempo el museo era un guardián, pero guardar o preservar no basta, no responde a las urgencias sociales”.
De hecho, dijo, hay que aceptar que el museo no es neutro ni está fuera de los conflictos; por el contrario, está “atravesado” por ellos. Y transformar “es reaprender el tiempo, reivindicar la lentitud como forma de resistencia, abrir espacio a la justicia, a la duda y la imaginación”.
La transformación es, también, una tarea política. Es aprender, abrirse a la propia transformación del mundo. Por eso, en opinión de Semedo, el museo hablaba antes desde una posición de autoridad respecto al mundo, y “este modelo se ha agotado, es un cambio de posición: redistribuir poder y autoridad, quién decide, quién es escuchado”.
“No se trata solo de abrir las puertas, sino también abrir otras formas más profundas de acceso, – significado del patrimonio, del museo-. La complicación es un trabajo político diario”, en el que el museo asume el riesgo, reconoce estas tensiones o fricciones y las usa como materia de trabajo. Uno de los pocos lugares donde la convivencia se puede ensayar”.
Para el futuro, planteó la profesora Semedo tres desafíos: la complejidad; la injusticia epistémica; lo ético y afectivo. Concluyó. “El museo que decide actuar con el mundo, que deja de mirar el mundo a distancia y se vuelve necesario”.
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